lunes, 23 de junio de 2008

LOS PANTRUCUS EN MARACENA


Son las 06:30 de la mañana, a diferencia de cuando tengo que ir a trabajar, me levanto sin pereza, para a las 7:00 arrancar la shadow y poner rumbo al sur, a Granada.

Como iba con tiempo subí por pajares y no me pude resistir a echar una fotilla del paisaje.


Después de atravesar 11 provincias y 5 comunidades autónomas, y después de 10 horas encima de la moto y novecientos y pico kilómetros llego a Maracena

Llego el primero de los tres que íbamos. Tino y Gnomo están por Maracena dando vueltas, ya que se han perdido. Nada más llegar ya noto lo que va a ser la tónica de todo el fin de semana, amabilidad a borbotones de todos los integrantes de los pixtones.

Hacía un calor de justicia, de hecho me fui quitando ropa a medida que iba llegando al sur, primero cambié la cordura por los vaqueros y luego le acabé diciendo adiós a la cazadora para llegar a Granada en chaleco. Pues eso, que como hacía mucho calor, dejamos el tema montaje de tienda para después que se marchara el calor y nos tomamos unas cervecitas de bienvenida con los pistones.

A las 18:30 estaba programada la visita por los pueblos de Granada, espectacular, el pasar de nuestras máquinas por los tranquilos pueblecitos. La ruta terminó en el coso granaino, donde nos obsequiaron con otra cervecita fresca.

Desde Granada, de vuelta a la concentración, donde previa caida de baba del personal con la goldwing de Enrique padre, nos pusimos a cenar. Cenamos una carne muy rica con papas.

Pero antes de cenar, como no, otro derroche de amabilidad al regalarnos la jarra de los pistones, una para cada uno. Sólo puedo decir que Gracias.


Después de cenar, tuvo lugar un acto muy emotivo con la quema de un guardarail, para simbolizar nuestra repulsa contra los organismos públicos, que permanecen impasibles ante esta problemática.


Con la nocturnidad, descubrimos la faceta que nuestro amigo Luis Gnomo, tenía oculta, veanse las fotos, jeje.




Al día siguiente nos vinieron a ver Aroa y Juan (Amelie y D’amelie) desde Córdoba, y como no estuvimos con ellos disfrutando de su compañía. Copio lo escrito por Aroa (del Shadow Custom Club)

Bueeeeno, a pesar de la calor fuimos a Maracena a pasar el día con los Asturianos, aún hoy estarán de camino a casa.


Esos ojos rojitos no son efecto de mi cámara.. jeje.. menuda noche tuvieron que dar..


Aquí en la ruta, perdimos al grupo de motos y Tiri "decidió guiarnos" por Graná, jejejeje


Una paradita a pleno sol para dejarnos rescatar por una pareja de Granada que conocía el camino..




Jejeje.. Tiri llevandose una regañina por entrar a dar la vuelta en la Alhambra.. querían cobrarle por haber pasado la barrera, jejeje..


Estar en Granada y no cruzar Puerta Elvira era un detlito!!!




Una paradita en la carrera del darro, bajo la Alhambra para tomar algo fresquito


Como no podía ser de otra manera, Pantrucus fue el motoclub más lejano.. bien merecido que lo tenían..


Y Tino el motero más lejano!


A eso de las 18:00 partimos de Granada con la triste despedida de Aroa y Juan (Del SCC) y de los chicos de Granada, volveremos a vernos pronto, seguro.

La subida hacia las tierras norteñas, sin mucho que contar, casi pierdo la mitad de la moto, ya que se me sedó un tornillo que sujeta la maleta e iba todo a punto de caerse, pero bueno, entre bridas y pulpos se sujetó como pudo.

Paramos a dormir en Manzanares, en un coqueto hotel donde vimos la selección española llegar por fin a una semifinal eliminando a Italia. Al día siguiente, el domingo vuelta por la autopista a ritmo tranquilito. Mis compañeros Astures, lo hicieron haciendose curvitas.

Jorge Lizama Prado (Tiri)

sábado, 7 de junio de 2008

MI VIDA EN MOTO

En este blog, faltaba un artículo que le justificara el nombre. Entendamos este como una presentación de lo que ha sido hasta ahora mi vida en moto.

Mi vida en moto empezó pronto, mi primera moto la conduje con unos 11 o 12 años. Fue una torrot de mi primo mayor, se la cogiamos mi otro primo y yo para dar un rule por unos caminos que hay detrás de donde el vive. Me acuerdo que la primera vez que la piloté, aceleré con tal impetu que me salí de la carretera por un prado, no nos caímos de milagro, jeje. ¡Qué tiempos aquellos!. Dejo aquí una imagen de la motillo en cuestión, la he sacado de internete, ya que no tengo fotos de la nuestra, pero bueno vale, para hacernos una idea.


Después de andar por todos lados con el torrot, mi compañero de aventuras (mi primo pequeño), se compró su propio vespino, y cambiamos la torrot por el vespino.

Al tener tanta ansia de moto, conseguí que me compraran un vespino negro modelo XE con arranque eléctrico, antes incluso de tener la correspondiente licencia de ciclomotor que saqué justo después de cumplir los 14. Tengo pena de no conservarlo, ya que lo regalé hará unos cinco años a un conocido de Pravia. Tampoco tengo fotos originales de él, pero intentaré encontrar en la red una foto del ciclomotor en cuestión.


Fué con esta moto, con la que la pasión de las dos ruedas, entró en mi corazón y por la puerta grande. En un año le hice la friolera de 12.000 Km, me acuerdo que la empecé a usar después de mayo. Nuestros veranos transcurrían en la localidad leonesa de Boñar, pues bien ese verano, cogí la moto y la facturé via ferrocarril a la Robla desde Oviedo. Como disfrutamos con la moto ese verano. La vuelta del verano, ya la hice rodando, un total de 120 km.

Después del verano, todo un año usando la moto a diario y el siguiente verano, de nuevo otro viaje a Boñar, sin casco y a velocidad de ciclomotor. Recuerdo que tampoco tardé una barbaridad, unas 3 horas y media en llegar. También me acuerdo que me quedé sin caldo subiendo el puerto, sin problema, pues llevaba la lata de 5 l con mezcla de gasolina. Ese verano, le coloqué un metrakit y en el año siguiente, le aumenté la cilindrada a 65 cm3 y alguna cosa más.

Al cumplir los 16, la ilusión se transformó en Yamaha TZR 80, con esta si que el mundo de las dos ruedas cambió definitivamente. La estrené en agosto o a finales de julio y a los siete días de haberla estrenado besé el suelo por primera vez en mi vida motera, joder que decepción, pero este relato lo dejaré para otra vez. Me quedé sin moto un mes hasta que se hizo cargo el seguro, y una vez reparada mi vida sufrió un cambio enorme de lo que hasta ese momento había sido.

Mis amistades cambiaron y se desviaron por alguna extraña razón a los compañeros de clase que también tenían moto. Por tanto, saliamos todos los fines de samana de "rutísima" como nos gustaba llamarlas. Tal era nuestra afición, que incluso fuimos a pinguinos dos años con nuestras queridas motos de 75, en el 93 y en el 94. En total en esos tres años le hice a la yamaha unos 30.000 km. hasta que me gripó el motor yendo a clase.



Entre medias ocurrió mi segunda caída que ya he relatado en este blog.

Empezaron los años de universidad, e irremediablemente de nuevo cambió todo, pérdida de la relación tan intensa que tenía con los compañeros de clase y abandono parcial del mundo de la moto. Es curioso, con 18 años, lo que saqué fué el carnet de coche, pero no el de moto, este tardé unos 3 años más en sacarlo.

Aquella caída (la segunda) marcó de manera considerable mi posterior vida motera, con ella comprendí que era la vida lo que te juegas en cada curva y que no se puede hacer el tonto, cuando se rueda en moto. Pero irremediablemente hizo que tuviera miedo a la moto, y hasta tiempo más alante no se me ha quitado.

Dejo una fotina mía con la TZR:


Pues, estuve en el dique seco unos 3 o 4 años, hasta que después de sacarme el A2, compré una Suzuki Bandit 400. Esta moto la tuve desde los 23 años hasta los 27, cuando la vendí al nacer mi hijo. En todo este tiempo le hice 18.000 km, por lo que apenas la usé. No hice prácticamente ningún viaje largo, sólo pequeñas excursiones por tierras asturianas. Lo más lejos que fui, fue a Bilbao por un tema laboral.

Una moto, la bandit, que nunca me gustó, demasiado nerviosa e incómoda. Era un molinillo, pero no me gustaba nada, supongo que por eso no la disfruté casi nada. Cuando iba con la que es mi actual mujer, llegabamos cansados, porque si para mí era incómoda, aún lo era más para el pasajero. Total un chasco.





Después de la bandit, llegó mi actual moto, una Honda Shadow 750 C2 y con ella volví al mundo de la moto, de nuevo por la puerta grande. La compré de segunda mano con 6000 km, prácticamente nueva. Con ella he ido a Portugal, Pinguinos, Murcia, Faro, Arguis y un sinfín de lugares más.

Gracias a la moto y a internet, he conocido a gente muy maja, que me ha acompañado en todos estos viajes. Mención especial a Pantrucus-custom y a Shadow Custom Club este último creado por mí, para tener un punto de encuentro de las shadows en la red.

La Honda, es acojonante, la sensación de miedo que tenía con mi anterior bandit, desapareció por completo, es muy manejable y segura. Puedes ir muy rápido, pero sin estar preocupado constantemente con que igual vas muy pasado. Es una pasada, lo dicho.

Al ser custom, también entré en un mundo, que hasta ahora, me había dado exactamente igual, pero esto también es otra historia, pues al final uno vuelve a lo que le gusta y en mi caso es viajar con la moto.

Dejo alguna foto de la shadow:





Bueno, pues hasta aquí nada más, ahora mi vida en moto continúa en este blog.

Jorge Lizama Prado (Tiri)

Edito el 01 de Mayo de 2.011 para completar el resumen de mi vida en moto.

En octubre de 2008 me compré una pan european nuevecita con la que puedo decir que he disfrutado como un enano. Su historia comienza aquí, de momento he viajado con ella a un montón de paises, he visitado sitios como elefantes, Marruecos, Croacia, Londres o París. Os dejo una foto de ella:


A parte de la panam que la he usado casi en exclusividad para viajar, echaba de menos el custom y me compré una shadow bastante radicalizada. Mi sexta moto

Os pongo una foto de esta preciosidad:


La historia continua.....