domingo, 24 de enero de 2010

VIAJE AL FIN DE LA TIERRA

El tiempo en Galicia para el domingo daba aceptable. En Oviedo estaba lloviendo y yo tenía muchísimas ganas de conocer la costa de la muerte y en particular Finisterre, por tanto la ruta de este mediado enero tocó en la costa Gallega.

Salimos el sábado hacia la una, con la intención de comer por el camino, hacer noche en La Coruña y el domingo acudir a Fisterra.

Como he dicho la climatología en Oviedo, no estaba para muchas alegrias, aún así parece que el tiempo aguntaba y no hacía demasiado frio. En "cero coma", hicimos la diminuta maleta, nos vestimos de romanos y bajamos al garaje a por la panam, que ya hacía tiempo que no disfrutaba de una escapada.

Cogimos la carretera de la costa, y entramos en Cudillero para picar algo en el puerto, pero sorprendentemente estaba desierto, supongo que será la crisis, no lo se. El caso es que verlo tan vacio no nos invitó a parar allí y continuamos otro poco.

En Otur, estuvimos entre parar en Casa Consuelo o en otro que hay un poquito más allá. Dejamos también para otra ocasión el que llamaba José María Garcia templo gastronómico (casa consuelo) y fuimos al siguiente para probar.

Comimos una ensaladita y parrillada, que estaba bueno, pero sin grandes alardes tampoco.


A partir de aquí comenzó un pequeño calvario de agua y frio. Había una negrura que apenas se veia, pero poco a poco fuimos alcanzando la capital coruñesa. La anécdota, pues que me salté un peaje, jejeje. Como no veía mucho me metí en la zona de autopago, y claro la barrera no se abría, entonces lo que hice fue saltarmela por un lado, espero que no me multen porque sería una putadilla, más si cabe cuando el peaje no debía ni llegar al euro. Pero lo hice por seguridad, por no tener que bajarme de la moto entorpeciendo todo el tráfico. En fin, que siempre me pasa algo en los viajes, jejeeje.

Con anedota incluida, llegamos a La Coruña y allí dormimos en la luna.


A la mañana siguiente aprovechamos para hacer un poco de turisteo. Dimos una vueltina por La coruña y visitamos, como no, la torre de Hércules. Dejo unas fotos:




De Coruña, ya nos dirigimos al cabo Finisterre. Le dije al gps que nos llevara evitando las autovias y nos fue conduciendo por sitios raros, demasiadas carreteras secundarias. En una de ellas, la moto falló, se paraba. Ufff, antes de llegar a Coruña ya estaba en reserva y no se cuantos kilómetros hemos hecho ya desde entonces. Nos hemos quedado sin gasolina. Y ahora que, me pregunta Carmen, pues nose a ver si alguien nos hecha una mano. Paramos a un señor que iba en un tractor y le expusimos el problema, la verdad que le faltó tiempo en decirnos que iba a por el coche y que nos acercaba a una gasolinera. Una pasada. Estábamos allí esperando, y una señora también nos ofreció ayuda, le dijimos que estabamos esperando a que viniera el señor con el coche. No puedo más que decir que todo amabilidad la gente de esta zona de la costa da morte.


Ya con gasolina en el tanque pudimos continuar viaje. Un tramo guapo, guapo, además las previsiones no se habían equivocado, lucia el sol, aunque hacía frio. Muy guapa esta zona. Escuchando mediterraneo de Serrat alcanzamos el fin de la tierra. ¡Vaya sitio!, al que no lo conozca, se lo recomiendo, es guapísimo. Dejo unas fotos, que es lo que realmente refleja como es aquello.





Después de visitar el faro nos fuimos al pueblo de Fisterra a picar algo, matar un poco el hambre para después regresar a casa.



Después de comer, dejamos Finisterre atrás con la intención de volver.


V´sssss

domingo, 10 de enero de 2010

PINGUINOS IMPOSIBLE

Es viernes y esta noche apenas he dormido, no se si algo me ha sentado mal de la cena o son los nervios, pero me duele un poco la barriga. No importa, abro la persiana, veo que ha nevado en Oviedo pero la carretera está limpia. Es la hora, marcho a pinguinos.

Había quedado con Tino y Nadya y Ciriax de (lady rider) para ir los cuatro en moto. Las chicas, viendo las condiciones del tiempo toman la decisión más acertada y van en coche, nosotros en cambio vamos a intentar pasar en moto.

En la gasolinera casi me caigo, un coche frenó delante de mi y al clavar el freno me desliza la rueda delantera, al ser la shadow tan baja la controlo sin problema poniendo pie al suelo.


Tomamos rumbo a León por la autopista, vamos despacio pues la carretera está parcialmente cubierta de nieve. Pasado Mieres, la moto de Tino se empieza a mover para todos los lados, le veo en el suelo. Si freno me lo trago seguro, por lo que sin tocar freno le adelanto no se muy bien como y lo consigo esquivar. Aparco en el arcén dispuesto a ayudarle pues contaba con que estaba ya en el suelo, sin embargo, me llevo la grata sorpresa que a podido controlar la moto y está parado pero de pié. Nos quitamos lo más rápido que pudimos de la autopista y decidimos que lo más seguro es que abortemos el viaje. Las chicas, a partir de aquí, tiran solas ya por autopista.

Tomamos el desvío que da va a San Isidro con la intención de dar la vuelta a casa, pero este desvío está muy muy complicado. Yo paso con alguna dificultad y algún que otro patinazo y aparco la moto en el stop, pero Tino se queda tirado a mitad de cuesta. La cuesta está llena de hielo y las ruedas no están todo lo bien que deberían, esto unido al peso de la VTX hace que sea incapaz de avanzar más. Lo intento yo y a duras penas y patinando constantemente, con la ayuda de Tino estabilizando la moto conseguimos sacarla de aquel infierno. Paramos a fumar un cigarro y descansar un poco.


Allí parados, vemos una panam y una bmw que pasan como tiros y al rato un chaval de moteros astures con una fazer que va hasta pola de lena. Vamos con el, la carretera se ha despejado algo y la gasolinera de Pola de Lena está cerca, allí además podremos tomar un café y entrar en calor.

Me tomo una cocacola, pues mi estómago no estaba para muchas alegrías y tomándolo nos enteramos que acaban de cerrar el huerna. Nadya y Ciriax nos desaconsejan tajantemente pasar, ya que ellas lo están pasando mal con el coche y no se quieren ni imaginar como lo pasaremos nosotros con las motos, además las han parado en el área de servicio y no les dejan continuar.


Es casi la una de la tarde, llevamos parados desde antes de las once, en todo este tiempo no hemos recibido mas que malas noticias, hay unos chavales que se han caído en la minera, otros que venían de Avilés idem de idem, la fila de camiones parados es interminable, solo se puede pasar por el pajares con cadenas. Esto pinta muy mal.


Antes de las dos, algo de luz, a las chicas las han dejado continuar pero el huerna sigue cerrado, parece que sale algún rallo de sol. Muchos de los moteros que estaban parados en el área (unos 40) deciden arrancar e intentar llegar, nosotros hacemos lo mismo, más con la idea de dar la vuelta que con la de continuar.

Llegamos a la altura del desvío al Huerna y cerrado, la guardia civil nos obliga a tirar hacia Pajares, paramos unos 12 moteros al poco del desvío. Yo estoy decidido, me doy la vuelta. El pajares está con nieve desde abajo, es imposible, no se puede llegar.

Cuando ya está la moto dada la vuelta, pasa un guardia civil y nos dice que acaban de abrir el Huerna, que tiremos que parece que se abre un claro y ahora está limpio. Inconscientemente para allí nos vamos. Tomo la cabeza del grupo, no se muy bien porqué y acelero. Acelero todo lo que puedo, al pista en los inicios está limpia, tengo la obsesión que hay que pasarla rápido pues de lo contrario nos quedamos allí tirados seguro.

Según se va ascendiendo la cosa se va poniendo peor, arriba ya no hay rodadas, durante kilómetros vamos por un manto blanco, los pies al suelo y con mucha calma. Al menos no hace muchos extraños. Después de no se cuanto tiempo y con una tensión terrible llegamos al peaje. No ha pasado nada, de nuestro grupo nadie se ha caído.

Pago y veo que Tino no está, el quedó a medio camino y aprovechó una quitanieves para continuar, pero al cabo de unos diez minutos aparece sin consecuencias. Los que se quedaron más rezagados les fue aún peor, cayeron varios y quedaron en tierra de nadie una hora. Se puede decir que hemos tenido mucha suerte.



Cuando llega Tino, continuamos ruta, pero ahora el único incordio es el frío. La nieve se ha terminado e incluso luce el sol. El peligro ha pasado. Nos tomamos un tentempié en Benavente y tiramos para Pingüinos.

Yo llegué a Pingüinos, con las manos totalmente insensibles, cuando las empecé a mover tenía un dolor increíble, tenía ganas hasta de llorar. Al nevar, se te llena la visera del casco de nieve y tienes que limpiarla con el guante, esto hace que se te moje y es lo peor que te puede pasar para el frío. Lo dicho un frío desorbitado.

Pero, con todo, llegamos a pingüinos, montamos el campamento y nos damos una vuelta. El ambiente auténtico, además este año se nota poca gente por el mal tiempo. Yo estoy a aguas y cocacolas, pero muy bien. Está claro que no ha merecido la pena pasar por lo que hemos pasado sólo por llegar a una concentra, pero lo hecho, hecho está y ahora solo vale para contarlo.

Quedo con juanvi Raga, que me conoce de leer mi vida en moto, encantado de conocerte chavalote!. Nos tomamos algo, y nos contamos nuestras respectivas aventuras. Ellos se marchan pronto pues quieren adelantar el regreso por las malas condiciones. En otra (la estrella seguramente) hablaremos con más calma. Una foto de los cuatro:


Vamos a la tienda pronto y el sábado lo pasamos de transición, ya que es imposible regresar a Asturias debido al tiempo. Dejo alguna foto de lo que se veía por allí:








Y esta última dedicada a Taz de desterrados custom:


Bueno, pues es domingo y tenemos que regresar a casa. Las noticias son buenas, aunque ha caido una buena nevada en Oviedo, hoy hace sol, todo hace presagiar que el viaje va a ser placentero. Pero, este piguinos, para mi no iba a ser fácil.

La shadow no ha podido con los 10º bajo cero y no arranca, la batería se ha muerto. Intentamos arrancarla a empujón, pero con el suelo de tierra patina y no se puede. Aunque Carpintero (que nos encontramos con el en la concentración) lleva pinzas, por no desmontar la moto de Tino, voy al taller de la concentración en la que a cambio de 7 € te arrancan la moto. Sin problema, además la batería ha recuperado muy bien. Primer asalto ganado.

Salimos de pinguinos a un ritmo alto, paramos en una gasolinera y todo bien. Pero a mitad de camino siento que la moto ha hecho como un corto, nose una cosa rara. Como se quita, continuo hasta la siguiente gasolinera que es ya la del peaje del huerna y un motero me dice... Oye, porqué no llevas matrícula?. Ostrá no me había dado cuenta, la he perdido por el camino junto con la luz trasera. Para mi el viaje se ha terminado, llamo a la grua, y vuelvo a casa en taxi. Un pinguinos redondo vaya.


Regreso a casa en silencio, viendo que la carretera está perfecta y alucinando con la cantidad de nieve que ha caido.

Como conclusión, tengo que decir que ha sido una locura vivir esta aventura y que, al menos a escasas horas de regresar de Valladolid, creo que no merece la pena jugarse el tipo por ir a una concentración. He escuchado que a un chico en Burgos lo encontró una quitanieves muerto en la carretera, hay veces que la afición por muy grande que sea, no compensa el poner el tipo en juego.

Cuando estaba subiendo el Huerna, encabezando la expedición, miraba al guardarrail, miraba la pista blanca y pensaba en mi mujer y mi hijo. Está claro que si te caes tampoco te va a pasar nada, o digamos que no es probable que te pase nada, pero el riesgo está ahí. La moto en si es peligrosa, no tenemos necesidad de hacerla más peligrosa de lo que ya es.

V´ss y hasta la próxima