domingo, 20 de junio de 2010

LA EVOLUCION DE LOS CUERVOS

Hace unos 8 meses que entré en el grupo motero de los Cuervos de Asturias.

En estos 8 meses, se ha visto una transformación enorme. Ahora el grupo está cojiendo carácter y lo que es más importante, unidad y amistad dentro del grupo.

Todos los inicios son inciertos, y el de cuervos no podía ser menos. Al principio, no se tenía claro nada o casi nada. El grupo podía haber evolucionado por el lado más custom del mundo de la moto, pero está tomando un camino más amable y lógico.

Hoy por hoy, se ven cientos de grupos que surgen a través de internet, pero para mi gusto un motoclub se monta entre colegas. Primero eres amigo, segundo te gusta la moto y tercero te montas un grupo motero para ir a kdd´s, concentras y viajes. Eso es lo que está pasando con Cuervos, su punto fuerte no es el foro, se mueve más el boca a boca para quedar, que el hecho colgarlo en internet.

También empezamos a tener dos o tres sitios fijos en función de la ciudad en la que estemos. El carpe en Gijón como sede principal, la vieja escuela en Oviedo y el pequeño Sommelier en Avilés.

La base es sólida, para estar con los cuervos no hace falta nada, no hay que cumplir periodos de pruebas, no hay que tener un tipo determinado de moto, la cilindrada no es un obstáculo. Lo único que se pide es querer estar.

Alguno dirá que para qué cuento este rollo. Pues no se, hoy de la que iba a Gijón con Carmen iba pensando en esto y me dije que lo publicaría aquí en el blog. El sábado hicimos una kdd muy maja, después de tantos días de lluvia apetecía ya rodar un poco. Fuimos hasta Cudillero y comimos en el pequeño Sommelier de Avilés, pongo unas fotos, aunque la verdad que muchas no saqué. Lo pasamos genial riendo y charlando, y con ganas de repetir pronto, una salida sin más ambición que dar una vuelta, como las que hacíamos cuando tenía 16 años.



Hoy fuimos Carmen y yo hasta Gijón, visitamos el elogio del horizonte, que aunque parezca mentira nunca habíamos estado allí. Luego intentamos ir al ricks, pero estaba petao, osea que fuimos a la curva a ver pasar a los niños de papá haciendo rally con sus bonitos porches. Una tarde entretenida, volvimos por la madera haciendo curvas.




V´sssssss

domingo, 6 de junio de 2010

SUBIDA AL NARANCO

Hoy era uno de esos días en los que uno tiene que sacar la moto sí o sí. Ya cuando tenía 15 años me pasaba. Los domingos de aburrimiento viendo las carreras en la tele, sentía la necesidad de cojer el vespino y perderme por algún sitio. Tenía rincones en los que me gustaba estar y con los que aprovechaba la soledad del momento para pensar y poner en orden las ideas.

Hoy por hoy, a veces subo a lo alto del Naranco no solo por el hecho de rodar sino para aclarar ideas. Andar en moto lejos de alterarme, me relaja y lo de darle vueltas al coco es algo inherente a mi.

La subida es sencilla, corta, cuenta con matices y cultura que todo visitante de la capital asturiana debería conocer. En el devío hacia Ules tomas las cuestas que te llevan a los monumentos prerrománicos.

El primero que se ve es Sta. María del Naranco (842 dC declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1985), después a escasos 100 metros San Miguel de Lillo (del mismo año y también declarada Patrimonio de la Humanidad).

Se dejan atrás los monumentos y se sigue ascendiendo para sobrepasar por el lateral izquierdo el restaurante buenos aires con ese olor característico a parrilla. En el ámbito motero te recuerda a una de esas concentras invernales que tanto nos gustan, en el ámbito normal te recuerda simplemente a costillas, chuletas, chorizo, etc etc. (recomendable este sitio para comer o cenar)


Poco queda ya para coronar el alto de 2ª categoría que se diría en el ámbito ciclista, no en vano la subida al Naranco fue punto de finalización y cronoescalada durante años en la vuelta a España.

Arriba, se ve toda la ciudad y te saluda el sagrado corazón de Jesús con sus brazos abiertos como si te estuviera esperando. Esta imitación del cristo de corcovado, cuenta con 30 metros de altura y lleva ahí desde 1980.


Ese pequeño paseo, me encantó. Bueno, lo de tragarme los numerosos mosquitos no mucho, jejeje. Acabé bajando por Ules, alargando una migaja el paseo.

V´ssss