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lunes, 10 de julio de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 8

Venimos de aquí.

Ese día me levanté cuando desperté. Cargué mis cosas y chateé con Fran antes de abandonar el hotel. Me comentó que iban a tirar con el Mini para alcanzar la frontera, que no iban a repararlo en Marruecos.

Al decirme eso, automáticamente cambié el chip y me propuse llegar desde Esaouira a España del tirón. Hasta Tanger eran 731 kms. La moto en su linea, no iba mal y desde Yadida es todo autopista de peaje.

Mi intención era cruzar por Tanger Med, ya había cruzado por ahí una vez y por Tarifa otra, me recordaba que era más fácil por Tanger Med, osea que esa era mi intención.

Ese día poco tengo que contar, ya que fue muy aburrido, autopista, autopista y otra vez autopista.

Parecía que se iban a cumplir mis predicciones de llegar a Tanger Med, hasta que me encontré con los compañeros del Mini en el arcén de la autopista.


Llevaban una hora larga esperando por la grúa. No podían continuar, ya que no cargaba la batería y el coche sin algo de batería no arrancaba. Entre que esperábamos y no, se nos ocurrió cargar la batería del mini con la GW y funcionó.

El coche estaba casi sin embrague, y tenían que arrancarlo a empujón. La escena era realmente cómica. Piney y Felipe empujaban y luego se tenían que subir en marcha. Lo tenían dominado.

Así fuimos completando los 40 kilómetros que nos separaban del ferry. En Tanger fue un caos, ya que al no poder parar el coche, hubo que hacer alguna maniobra no permitida. Además, para más Inri, estaba en obras media ciudad.

Casi llegamos para tomar el último ferry, compramos los billetes y después de una inspección muy somera abandonamos Marruecos.

En España, fue un visto y no visto. Pasamos sin ni siquiera mirarnos la documentación de los vehículos. Llevaba comiéndome la cabeza días, para que al final fuera el trámite más sencillo de todo el viaje.

En Tarifa tuvimos que esperar a la grúa y después al taxi que nos llevó a Zahara de los atunes. Por cortesía de Felipe, dormimos en su casa y por fin abrimos el jamón de tierra de nadie.

Estaba un poco laconizado, pero supo a gloria tras las aventuras que vivimos durante esos quince días.

A la mañana siguiente, Fran y Felipe esperaron el coche de alquiler y yo fui tirando poco a poco.

Aún nos vimos en el entorno de Béjar.

Y así llegué a Asturias, después de vivir una experiencia única que no creo que olvide jamás.



En este viaje pasaron tantas cosas, que incluso en 8 capítulos que dividí la crónica, se me habrán quedado partes en el tintero.

Me quedo con lo positivo que fue lo que más abundó. Con el humor de Piney, la paz de Felipe, la vida de César y la personalidad de Fran.

Conocí países increíbles, culturas muy diferentes a la nuestra y además tuve la gran suerte de hacer el viaje en una Princesa Negra, icono de todo motorista viajero.

Me da rabia el lío de El Aaiún, pero al final le dio chispa al viaje.

Espero que os haya gustado la crónica. 

Como siempre os dejo el enlace del vídeo de Youtube.


domingo, 25 de junio de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 7

Venimos de aquí.

Como ya sabrá el lector, desde Tarfaya continuamos solos César y yo. Pese a ser una nueva situación, enseguida nos  hicimos a ella y disfrutamos del viaje.

El objetivo principal era acudir a TanTan y reparar allí al menos la puesta en marcha de la moto. No se podía continuar de forma digna arrancando la moto a empujón cada vez que parábamos.

Paramos en el primer taller de coches que vimos y preguntamos, lo más fácil era que el dueño del taller montase en la GW y me enseñara donde había un taller de motos.

Callejeamos un poco y dimos con el. Se trataba de un taller humilde, con muy pocos medios pero como siempre enormes intenciones. No había nada donde elegir, osea que la moto se quedó allí reparando.


Me quedé allí todo el proceso, prefería asegurarme que la reparación se hacía como yo entendía que se debería hacer. También quería ver al mecánico actuar y desde el primer momento me dio buena espina. Era humilde, pero gran profesional.

No se si será cierto o no, pero cuando pasaba el París Dakar por la zona, iba de asistente mecánico en algún equipo.

Una vez que la puesta estuvo fuera, marchamos a comer. Nos costó un rato encontrar sitio, ya que se había hecho un poco tarde. No recuerdo muy bien que comimos, pero se seguro que el sitio donde lo hicimos no cumplía los estándares de calidad Europeos.

Con la moto arreglada y algo en el estómago, retomamos carretera. Nos medio encajaba por distancia SidiIfni y ese fue nuestro destino.

Llegamos de noche y fue una pena, porque la zona era realmente bonita. Allí elegimos hotel a pie de playa, cenamos y nos tomamos unas cervezas en el blackMarket.

Estuvimos charlando bastante tiempo en una conversación que me gustó por amena e interesante. César es un personaje con mucha experiencia en la vida y una filosofía que en cierto modo envidié.

Esa noche, con el wifi del hotel leí el mensaje que me había enviado Fran después del momento crisis de por la mañana. Como ya sabéis me había dicho que podía continuar viaje con ellos sin problema. Hablamos un rato por el wathsapp y quedamos de vernos al día siguiente para la cena en Essaouira.

Al día siguiente vemos lo bonito que es Sidi Ifni y nos pegamos un buen homenaje mañanero.




Cogemos la carretera de la costa en dirección a Agadir. Pese a que quería visitar la pata de elefante, al final iba hablando en la moto y se me pasó. Quedará para otra vez.


Tranquilamente enfocamos Agadir, destino de César. El se va a quedar allí una noche y después se irá a Marrakech para desde allí coger un avión a España.

La entrada a Agadir fue horrible. Vaya pedazo de ciudad. La verdad es que es todo nuevo, es como el benidorm de Marruecos.

Una vez en la playa si me gustó, pero la entrada no mucho.

La comida la hicimos en un viejo mercado de puestos de pescado. Muy chulo, nos comimos una buena ración de pescado cada uno, por no mucho dinero. Realmente recomendable.


Buscamos hotel para César y desde allí llamé a Fran por teléfono. La idea de ir a Essaouira había cambiado, ya que el Mini tenía serios problemas con el embrague y necesitaban repararlo en Marrakech y/o Casablanca. 

Con esa situación decidí tirar por mi cuenta sólo y de buen rollo. Fran me dijo que si tenía algún problema, no me preocupase, ya que tenía seguro de RACE y me podía mandar a la grúa en cualquier momento. Además me iba a pasar el seguro para poder circular en España. En esos días yo me había comido la cabeza con hacerlo yo, pero no fue necesario, porque como se había hablando en su momento, los seguros de paso de Marruecos y España los asumía Fran.

Total, que pese a que estábamos viajando cada uno por un sitio, estuvimos comunicados en todo momento. 

Como puse en el vídeo del capítulo 6, al final quedó todo como un malentendido y un calentón.

Una vez dejé a César en el hotel de Agadir, continué sólo por la carretera de la costa que une éste último con Essaouira. Menudo pasón de carretera. Me encantó. No llegará, pero se parecía a la que baja por la costa Croata pegada al mar...


Me lamenté que la moto no estuviera perfecta, porque era carretera para gozar. 

Iba pensando de darme un baño, pero al final la noche se me echó encima y no me dio mucho más tiempo que a llegar a Essaouira buscar hotel y salir a cenar.

Estuve en una terraza donde se podía tomar cerveza, cenando una lubina, escuchando música local y chateando con Carmen en uno de los momentos de más paz y tranquilidad de todo el viaje.

Continuará....

Y como siempre a continuación el vídeo del capítulo número 7.

sábado, 3 de junio de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 5

Venimos de aquí.

Después del estrés de Mauritania, por fin estábamos en Marruecos, a partir de aquí el viaje sería más sencillo.

El primer problema que nos surge es que hemos entrado en Marruecos sin seguro. Las últimas prisas de la frontera, han provocado que no pudiésemos sacar el seguro del Mini ni de la moto.

Antes de llegar al barbas, que es un oasis en medio del desierto saharaui, Fran paró el mini y cogió una lata de gasolina, para simular ante un posible control policial que nos habíamos quedado sin gasolina y de este modo no nos pidieran el seguro de los vehículos.

En ese momento no me di cuenta, pero el que iba conduciendo la moto era yo. Afortunadamente no había policía y nadie nos paró.

Llegamos a "el barbas" y el primer objetivo era colocar el tubo de escape al Mini. Marruecos ya no es África y si vas a escape libre, seguro que te multan.

Para la labor, se eligió al herrero del pueblo.

Quedamos con el herrero para el día siguiente y nos fuimos a dormir. Ese día comimos Tajine y la mitad del grupo acabó con cagalera.

Dudamos si fue el Tajine o el chorizo de la frontera...

A la mañana siguiente, teníamos varios cometidos:

  • Reparar el mini
  • Conseguir seguro para los coches
El Mini, acabó reparándose al cabo de más de diez horas. Si no recuerdo mal, después de comer se consiguió que fuese con su flamante tubo de escape en los bajos en vez de en el techo.

Tanto rato parados hizo que me decidiera a mirar un poco la moto. Hasta ese día no había tenido ni para mear, como se suele decir. Revisé el filtro de gasolina y flipé de la mierda que llevaba.

Al final se confirmó mi teoría del depósito sucio. Se había ido ensuciando primero el filtro y después el carburador. Conseguimos un filtro de gasolina nuevo y mejoró bastante la moto.

Como el coche estaba parado, se utilizó la moto para todo. Tanto la usamos que acabó tocada la puesta en marcha de tanto arrancar...

Al no tener coche montamos en un R12 para ver la playa. Lo malo que el conductor no quiso pasar por donde quería Fran, y terminamos dando vueltas por la carretera. Eso sí, el no cobró la carrera.

Por otro lado, estaba el tema burocrático. Le dije a Fran que sin seguro no llevaba la moto, al final no se como, pero lo consiguió. Algún contacto en Tanger le echo un cable y le hizo el seguro allí.

Edición: Para el seguro se barajaban varias opciones:

- 1. Ir sin seguro hasta el próximo sitio grande, con cuidado que no nos pille la policía
- 2. Hacer un seguro online en España, poniendo en vez de BJL de la matrícula, BJ. El seguro en España obligaba a colocar matrículas tipo Españolas. Si nos paraban teníamos algo que enseñar y seguro que a ojos de la policía colaba. Les diríamos que el ordenador no permitía poner la matrícula bien. Otro tema sería que en caso de accidente ese seguro se hiciera cargo de los posibles daños a pagar.
- 3. La más difícil, era conseguir el seguro de tránsito

Fran no me obligó a ir sin seguro en ningún momento. Yo le comenté que sin seguro legal no conducía la moto porque me había entrado miedo al escuchar lo que el mismo me contó la noche anterior. En caso de accidente, si vas sin seguro puedes ir a la cárcel, no es broma.

Le dije que no conducía, pero que iba en el Mini de pasajero o me iba en autobús.

Finalmente, Fran que es un tipo de muchos recursos, consiguió el seguro bueno a través de un contacto que no estaba en Tánger,sino en otro sitio que no recuerdo. Da igual, teníamos seguro y podíamos continuar. 

Podíamos ponernos en marcha!!!

Desde "el barbas" pusimos rumbo a El Aioun. Fue un día de tránsito. Casi lo más emocionante fue atravesar el trópico de Cáncer.



Después de las típicas fotos continuamos. Ibamos paralelos al mar y en un punto de la ruta, vi que había unos barcos varados.

Aprovechando un control policial le dijimos a Fran que nos apetecía bajar un poco a la playa, más que nada, para que no fuera todo carretera, carretera.

No nos esperaron. Bajamos a la playa con la moto y el mini continuó. Se lo perdieron, porque el sitio era espectacular.

El guía comentó que era mejor continuar y que más adelante ya pararíamos en un sitio que conocía el. Hasta ese momento, no habíamos parado nada más que a la foto del trópico de Cáncer en todo el día y la playa estaba ahí, eran sólo 200 metros.

Total que tanto César como yo, estábamos cansados de no ver otra cosa que la carretera y decidimos bajar a la playa. Le dijimos a Fran que íbamos a la playa y que continuase. Fue una lástima no ir todos juntos, porque creo que los compis del mini hubieran disfrutado mucho del paisaje tan aluciante que había.

Imaginaros una playa kilométrica con dos barcos varados y detrás un paisaje en el que se confunde playa con desierto. De verdad que alucinante.



Después de la limpieza de filtro, la moto iba algo más fina. Les volvimos a coger en ruta. Paramos a comer o a repostar y a la hora de arrancar el Mini volvió a tirar y esa vez ya le perdimos hasta llegar a El Aioun.

Yo creo que a Fran no le sentó bien que fueramos a la playa y se picó. Porque aunque es normal que nunca esperase a la moto, no solía esperar a la moto, ese día parecía especialmente implicado en dejarnos atrás (esa impresión me dio a mi).

La verdad que no le dije nada, porque ya a esas alturas de viaje, me había acostumbrado a velar por mi mismo.

Les encontramos parados en la carretera sin gasolina. Era de noche y se habían quedado sin gasolina. Fran me dijo que no quería conducir de noche en Marruecos, pero a mi me sonó raro después de haber conducido de noche por todo Africa. Recordé la noche de Nuakchot y me hizo gracia.

Edición: Me ha dicho que no estaban sin gasolina, sino que no podían prender las luces porque si las encendían se paraba el motor. Al parecer esto también pasó en Nuakchot.

Después de hablar con Fran de este momento del viaje, supongo que no quería llegar de noche a su destino y por eso tiró lo más rápido que pudo. Que me esperase a mi o no, carece de importancia, porque como he dicho antes no solía esperar a la moto.

Esa noche en la cena, hablamos de empezar a parar un poco más. Parar a tomar café, colocar check points en la ruta por si nos perdíamos, incluso planificamos entre todos la ruta del día siguiente.

El día siguiente fue muy raro, pero eso lo dejaremos ya para el próximo capítulo...

Continuará....

Y como siempre el vídeo del capítulo


domingo, 14 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 2

Venimos de aquí.

El escarabajo ni frena ni camina, realmente está bastante estropeado. Probamos a refrigerar más el motor, abriendo el capó, pero nada, iguales consecuencias. Al pasar cierto tiempo, perdía potencia y no caminaba.

En un pueblo de la carretera paramos a ver si había algún mecánico, siempre hay algún mecánico en África, cosa diferente es que solucione el problema. 

En este caso, se puso un filtro de gasolina nuevo, que sirvió sólo para avanzar unos cuantos kilómetros.


Como el coche seguía fallando, la solución fue remolcarlo con el Mini. El escarabajo sólo frenaba con el freno de mano, ya que el otro fue imposible repararlo a tiempo en Gambia, osea que se añadía un riesgo real a sufrir un accidente. No pasó, la destreza de Fran al volante y una velocidad moderada, sirvieron para librar.

Y así fuimos avanzando, hasta que el Mini dijo basta. Reventó la correa del alternador y no quemó la junta de culata de milagro. Cuando se dieron cuenta, fue por el típico silbido del agua hirviendo...


En estos momentos, estábamos tirados en  medio de ninguna parte, con un coche que apenas caminaba y otro que no reventó de milagro. La única viva, era la GoldWing.

Montó Fran en la moto y nos fuimos a ver si conseguíamos una correa. A unos 20 kilómetros había un pueblo en el que no conseguimos más que agua, para echarle al Mini. No nos arriesgamos ya a volver a remolcar el escarabajo, éste tendría que ir a la velocidad que fuera, pero sólo.

Y así fuimos avanzando, hasta que cayó la noche. La situación era:

  • Un mini que no cargaba batería por tener la correa del alternador rota, tampoco entraba a funcionar el ventilador del radiador y además tenía fallos eléctricos, que le impedían arrancar en ciertos momentos.
  • Un escarabajo que en cuanto calentaba, no pasaba de 30 Km/h
  • Una Goldwing que no pasaba de 4000 r.p.m.
Yo siempre iba el último, el mejor vehículo siempre tiene que ir al final, para ir rescatando a los que se van quedando tirados.

Cayó la noche cerrada, cuando el escarabajo paró. El mini no se dio cuenta y continuó. La situación era complicada, pero por increíble que parezca, siempre se encuentra alguna solución.

En este caso, Fran me dijo que fuera al pueblo y localizara un 7 plazas (un taxi grande) que viniera y remolcara el Escarabajo. Las instrucciones eran, que si localizaba al mini, estos se quedaran quietos y a parte, buscar un coche que estuviera bien y pudiera remolcar al pequeño beetle.

El punto del mapa en el que estábamos tirados era entre Passi y Djilor (Senegal). Volvíamos a Passi.

Me acerqué con la moto a Passi y en la gasolinera pregunté al primero que vi. Le conté que estábamos tirados y que buscara un coche. Se consiguió el coche y el hombre vino conmigo en moto. Yo le entendí 500 Francos cfa, pero no le dí mucha importancia. Que fueran y cuando hicieran el trabajo ya Fran les pagaría lo correcto. Me pidieron el dinero por adelantado, pero evidentemente les dije que no.

Llegamos al coche, y hubo un rato largo para negociar el precio. El tío me debió decir 5000 Francos (unos 7.5 €) en vez de 500, pero daba igual, ahora pedía 8000... Fran, le dijo que le daba 5000 y que si quería bien, sino que se fuera por donde había venido.

No entiendo porqué, pero Fran les dijo a los del mini que fueran por otro coche. Supongo que no se fiaba de mi, porque otra no me explico. Total, que una vez que tuvo acordado el precio con mi coche, se encontró con otro coche más que venía a lo mismo.

Allí en la plaza de Passi, se estuvo discutiendo un buen rato con el nuevo coche que en el fondo había venido para nada. 8000 habían pactado con el previamente y al final Fran le pagó, pero no se muy bien cuanto, supongo que los mismos 5000 que el primero...

Entre discusión y discusión, me fuí a buscar un hotel. Había un hombre, que medio hablaba Español, y fuimos a ver un hotelito que estaba a las afueras. Creo que la habitación eran 10000 (15 €), estaba suiecete, pero era lo que había.

Como no me gustó, me ofreció su casa. La fui a ver y me quedo con esta visita. En otras circunstancias hubiera dormido allí, pero esta vez, no se podía. La casa tenía un patio grande (tipo gallinero) y luego una habitación vacía de unos 40 m2, sin nada más que un colchón mugriento en el suelo. Había otra habitación, que era donde hacían la vida su mujer y sus dos hijas. Me las presentó. Estaban allí viendo la TV en una habitación minúscula, donde también cenaban... No supe que decir.

Le dije que el sitio no era adecuado, ya que no llevábamos ni sacos, ni esterillas ni nada. 

Por su cuenta, Fran, localizó otro sitio muy parecido al primero que fui yo, pero más cercano. Eran 12000 la noche, pero al estar cerca de la gasolinera, el escarabajo llegó con ayuda de la fuerza humana que lo empujaba.

A la mañana siguiente, un mecánico llegó y reparó el mini. Le puso bujías nuevas y localizó el problema eléctrico. El mini, no arrancaba con llave, sino que lo hacía con un destornillador, que hacía las veces de contacto. Además, había cables sueltos en el maletero que hacían masa, y en ocasiones se negaba a arrancar.

El escarabajo, era otra cosa. En estos momentos, el embrague seco, ya no hacía honor a su nombre y el motor perdía aceite a chorro. Se estaba planteando ya incluso un cambio de motor,  pero un cambio o una reparación no era posible en el sitio donde estábamos.


En el mismo pueblo, desayunamos bocadillo de judías impregnadas en aceite, con una extraña salsa por encima y huevo cocido. Yo estaba acojonado, porque veía un problema gástrico sobrevolarme, pero de forma increíble no me sentaba mal nada de lo que comía.



Retomamos la misma carretera del día anterior, nuestro destino era Somone. Es una zona costera preciosa, con algo de infraestructura, en donde se podría intentar reparar algo...

El escarabajo tiró primero, Fran me dijo que esperara al Mini, ya que César estaba en el baño y tardaba. Esperé. Cuando estuvo, paré a echar gasolina y ellos no me vieron y continuaron por la carretera. Me vi sólo y en ese momento sin saber ni siquiera cual era mi destino. Sabía que era la carretera de ayer y nada más. Recé porque no hubiera ningún cruce.

A los 15 o 20 kilómetros alcancé al Mini, pese a no pasar de 4000 rpm, la moto es mucho más potente y alcanzaba los 110 de velocidad máxima. Un poco más tarde apareció el escarabajo con su lento rodar.

En esa zona, hay muchos baobab, y como no, nos hicimos las típicas fotos en uno de ellos.



Después cruzamos un río en una barcaza y seguimos poco a poco hacia nuestro destino.


A partir de Fatick, hay nacional. Fran decidió que tirásemos primero el Mini y la moto. El escarabajo al ir más lento, iría detrás. El Mini iba a ir a máxima velocidad y la GW estaba a prueba a ver si conseguía seguirlo. Pasados unos kilómetros pararíamos a esperar por el Escarabajo.

Así se hizo, la GW a duras penas aguantaba la velocidad del coche y de la carretera, pero los adelantamientos son más rápidos en una moto y yo también le estaba cogiendo el truco. Había que abrir gas hasta las 4000 si querías más era peor, lo bueno era llevarla a punta de gas y sin prisas.

Al rato, paramos a esperar a Fran y a Piney en un cruce de carreteras.


Estaríamos allí una hora y media bien a gusto. Pese a la espera, me gustó estar allí parado y ver la actividad de la gente cada vez que llegaba un autobús o ver como César amenizó la espera con música de ACDC y las mujeres pedían que la quitásemos, porque les estaba levantando dolor de cabeza.


El beetle no aparecía, por lo que decidimos continuar solos. En este caso, César sabía donde íbamos y dar la vuelta a remolcar al escarabajo no era viable. Además Fran, se sabe buscar la vida. En cuanto llegáramos a una zona con WiFi, le comentaríamos nuestra situación.


Y así llegamos a nuestro destino. Un auténtico paraíso. Nos alojaríamos en casa de Ricardo, un Español que alquila habitaciones a según que gente. Con él fuimos a comer y posteriormente a ver la playa.


Fran y Piney llegaron habiendo vivido su calvario particular. Les había remolcado una furgoneta que les llevaba a 100 km/h en un coche sin frenos. A veces no pasan cosas porque no toca...


La playa y la zona de costa de este paraíso:








Continuará....

Y como siempre, el vídeo de este capítulo: