miércoles, 25 de marzo de 2020

RUMANÍA EN MOTO (Partes 5 y 6). TRANSFAGARASAN

Viene de aquí

Ese día amanecimos tarde, no nos pusimos en marcha hasta bien entrada la mañana. Se agradeció porque estábamos cansados y el hotel en el que nos habíamos alojado, fue bastante confortable.

Pero a eso de las 11.00 salimos de Oradea y pusimos rumbo a Shigisoara. Elegimos este enclave, porque más o menos está cerca de los puntos característicos, que queríamos visitar en Rumanía.

Teníamos que recorrer una distancia de unos 300 kilómetros, lo hicimos con suficiente tiempo como para escoger hotel con tranquilidad y tomar unas cervezas. El hotel elegido iba a ser de calidad, porque en él nos íbamos a alojar los siguientes días.


El día siguiente, iba a cumplir otro hito del viaje. En este caso también es otra de las carreteras que figuran como entre las mejores que existen en el mundo. Se trata de la transfagarasan. Es la segunda carretera pavimentada de mayor altitud de Rumanía. Construida como ruta militar estratégica, los 90 kilómetros de curvas recorren de norte a sur las secciones más altas del sur de los Cárpatos, entre el pico más alto del país, el Moldoveanu, y el segundo más alto, el Negoiu.

Nuestro caso fue un tanto extraño, ya que la famosa carretera estaba cerrada al tráfico. 

Subimos por una ruta llena de curvas y árboles. Sabíamos que estábamos en las inmediaciones del conde Drácula, por lo que en mi caso, me resultaba imposible no imaginar la típica persecución de la película, cuando el conde se ha llevado a wilhelmina Murray y está siendo perseguida por su marido Jonathan Harke.

En fin, el caso es que la carretera discurre por una zona muy, muy boscosa. Todo iba de cine hasta que en un momento dado paramos un momento a los pies de una cascada y unos metros más allá descubrimos que la carretera está cortada al tráfico.

Una fila de new jerseys de hormigón cierran el paso al tráfico, pero hay una pequeña fisura en un lateral y al Africa Twin pasa con comodidad. Juan Carlos se había quedado un poco más abajo esperando a su esposa y Pope me dejó subir solo, ya que la Goldwing no podía pasar.

Por tanto me tocó la lotería de subir en soledad la famosa carretera. Confieso que al principio tenían mis dudas. La carretera estaba cortada, pero yo no sabía el motivo exacto.

Mi mente era un hervidero, quizás estaban haciendo voladuras, quizás había aludes de nieve, quizás estaban talando árboles de forma preventiva....


En un momento de la subida paré a recapacitar y hacer unas fotos. Estuvo bien la parada, porque a lo lejos escuché el sonido de motos. Ese ruido mecánico me hizo agudizar la vista y distinguí la silueta de algunos moteros haciendo la ascensión. Si alguien está subiendo, yo también lo puedo hacer, osea que ¡adelante!

Con el alma en un vilo por estar haciendo algo no del todo legal sigo tomando el ascenso. Fue un lujo disfrutar una carretera que generalmente está atestada de turistas, prácticamente en soledad. He de reconocer que las vistas y la carretera está bien, pero yo no la catalogaría como "de las mejores del mundo". Está bien, pero en nada es comparable a la experiencia vivida días atrás en Austria con la Grossglockner.


En las partes más altas del ascenso se aprecian buenos cortes en la nieve, pero no dejan de ser zonas muy concretas. La gran mayoría de la carretera está en perfecto estado.

Arriba del todo hay un túnel, este si se encontraba cerrado. Aunque haciendo un poco el cafre si hubiera podido seguir con la ruta, ya me pareció excesivo y di por concluida la transfagarasan en su parte más alta.


Me encontré con los compañeros alemanes, me preguntaron por los neumáticos que llevaba y poco más. Me despedí de ellos y me fui a dar una vuelta por la zona alta. Hay un lago muy chulo y la parada de un teleférico que me di cuenta que venía justo del lugar donde me estaba esperando Pope.



Foto en las típicas curvas y comienzo el descenso. Este ya lo hice sin ningún tipo de preocupación, por lo que lo disfruté más.

De todas formas repito que no me parece digna del calificativo de mejor carretera del mundo. Eso sí, carretera para hacer. Más que nada, porque te obliga a llegar hasta aquí y conocer Rumanía que tiene su cierto encanto. Eso lo veremos después en siguientes entradas.

Cuando llego a la ubicación de Pope, hay un hervidero de motos. Unos compañeros Polacos, me estaban esperando para que les diera indicaciones de como estaba la carretera. Les comunico que la carretera está perfectamente y les ayudamos a pasar.

El sitio era estrecho y las motos muy "gordas", osea que nos tuvimos que ingeniar para que todas pudieran acceder al conocido puerto.

Recogimos a Juan Carlos, que cuando llegamos ya estaba con su mujer, nos fuimos a comer a un sitio espectacular y por la tarde intentamos la vista al castillo de Peles. Lamentablemente no nos dio tiempo, porque había cerrado. Eso sí, la foto la hicimos!


Como está siendo habitual os dejo la crónica en vídeo. En este caso dos crónicas a falta de una.


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